Entrevistas

Josefina Zavalía Ábalos: “Para mí, haber crecido en esta familia es un privilegio que me dio la vida”

Heredera de una familia de músicos, a Josefina Zavalía Ábalos no le gustan las etiquetas y se define como alguien que busca vivir una vida poética. Con esta idea como norte, durante 8 años trabajó en la realización de un documental que indaga en la historia de Los Hermanos Ábalos, el grupo folclórico que reunió a cinco hermanos santiagueños durante 60 años ininterrumpidos, tras el objetivo de difundir la música folclórica de nuestro país.

¿Cómo te gusta presentarte?

Como una exploradora de espacios, de lenguajes, de expresiones. No me siento delimitada por un área específica del Arte. Comencé mis estudios en la Facultad de Letras, en la UBA, y a partir de ahí seguí un camino sinuoso hasta llegar al cine, que integra todo lo que amo, la pintura, la foto, la poesía, la música, la realización. Soy autodidacta. Creo que me gusta presentarme como un ser que busca vivir la vida de manera poética y en viaje constante. A partir de ahí, se trata de emprender esa búsqueda para que así suceda.

Si uno quiere buscar un apellido ligado a la música argentina es obligatorio pasar por Los Ábalos. ¿Qué significó para vos haber crecido en esa familia?

Nací en la casa que fue el Estudio de Arte Nativo de Los Hermanos Ábalos, en la calle Santa Fe 1713, en Buenos Aires. Viví mi infancia junto a mis padres, mi hermanito, mi abuelo Roberto - el tercero de los hermanos-, mi abuela y mi bisabuela, la Minina Helvecia, mamá de Los Ábalos. Éramos un clan. De niña, mi abuelo me llevaba a la radio, al teatro, a algunas giras con los hermanos. Los cumpleaños siempre eran fiestas interminables: tango, folclore, jazz, muchos amigos, parientes, risas, bailes… Para mi visión infantil todo eso era normal. No tenía real conciencia de lo que se trataba. Pasado el tiempo, empecé a dimensionar el peso de la obra de Los Hermanos Ábalos. Investigué mucho durante años para darme cuenta por qué ellos son parte fundacional de la historia de la música popular argentina. Además, la música es manifestación de nuestra identidad, esa mezcla de culturas que nos poblaron como territorio y que encierra nuestra cosmovisión. Para mí haber crecido en esta familia es un privilegio que me dio la vida. Significa sentirme enraizada a un origen, a una geografía, a una verdad. No me es muy fácil explicar con palabras certeras lo que vibra adentro cuando escucho una chacarera, o cuando toco con mis pies y con mi espíritu la tierra santiagueña. Pero sí reconozco que es uno de los pilares que me llevó misteriosamente a querer contar una historia, la historia de mis abuelos.



¿Cómo surgió la idea de realizar el documental Ábalos, una historia de cinco hermanos?

La idea surgió cuando regresé de un viaje por el exterior. Estar lejos, a veces, es sentir con más fuerza, lo que nos sujeta o lo que nos conecta con nuestras raíces. Mi pregunta era: ¿qué pasará con el legado y la obra de Los Ábalos, cuando ellos ya no estén?  Recuerdo que fui al cumpleaños de Vitillo en una peña. El cumplía 85 años. Lo vi tocar, bailar, zapatear, y algo tomó fuerza adentro, porque Vitillo es uno de esos personajes que cautivan con su humor, su caballerosidad, su genio y su humildad. Pasó el tiempo y entonces supe que esta historia tenía que ser contada en forma cinematográfica. Pero faltaba una chispa, porque no quería una visión nostálgica, anclada en el pasado, no quería entrevistas ni cabezas parlantes. En eso andaba, reuniendo material de archivo, revisando el repertorio, estudiando el contexto que originó la aparición de lo Los Ábalos como grupo de arte nativo en los años 40, cuando se comunica mi primo, Juan Gigena Ábalos, para contarme que tenía ganas de grabar un disco con Vitillo y artistas invitados. Así apareció el motor que impulsa y pone en acción la historia. Juan y Vitillo, dos generaciones, uno rockero, el otro folclorista ligados por lazos de sangre llevan adelante esta historia que resignfica la obra musical, pero también trasciende a Los Ábalos. 

¿Qué miembros de la familia y de qué manera participaron en el documental?

Puedo decirte que la mayoría de los hijos de los 5 Ábalos colaboraron de alguna u otra manera. Algunos con la confianza ciega en mi trabajo y sin ninguna exigencia más que el agradecimiento de saber que este proyecto se estaba desarrollando. Algunos de manera más activa, como Juan, nieto de Machingo, porque nos vimos unidos por el mismo sentimiento y decidimos integrarnos y pensar la obra a gran escala, ya que la idea resultó en una serie de 10 micros de 10 canciones esenciales de Los Ábalos, estrenada en Canal Encuentro, el Disco de Oro galardonado con el Premio Gardel en 2017 y ahora la película. También otros primos ayudaron con algunas necesidades cuando los recursos menguaban, es la tercera generación, entre los cuales está Coraje Ábalos, que nos ayudó a concretar el encuentro con Roger Waters para la filmación del videoclip donde Vitillo es protagonista.



¿Qué músicos nacionales e internacionales tuvieron participación?

La lista es muy larga, porque participaron muchísimos músicos y realmente estamos muy agradecidos porque nadie dudo en ser parte de este proyecto desinteresadamente. En el corte final, contamos con parte del material que filmamos con Roger Waters, uno de los integrantes de Pink Floyd, un encuentro inédito, ya que el videoclip aun no fue estrenado. Además, grandes artistas como Juanjo Domínguez, artistas del folclore como Jaime Torres y Raly Barrionuevo; artistas del rock nacional; un encuentro con el blusero Jimmy Rip, violero de Mick Jagger, que interpreta junto a Vitillo una baguala improvisada y el ensamble de percusión de La Bomba de Tiempo.

¿Cuánto tiempo les llevó la realización y cuántas locaciones utilizaron?

La realización, desde la primera sesión de grabación con Juanjo Domínguez, duró 8 años. Fue una prueba de fuego mantenernos constantes en este proceso.  Pero cada vez que filmábamos nos agigantábamos y sabíamos que la película se iba a terminar.  Las locaciones son en Buenos Aires y Santiago del Estero, como textura de esa geografía que originó esta música que amamos. Mayormente está situada en el presente de Vitillo y su vida cotidiana, y desde ahí, su propio testimonio nos lleva a desandar algunos momentos del quinteto. Nos resultaba interesante hacer el tratamiento narrativo desde el presente porque en este presente es donde existe y vive Vitillo la cercanía con sus hermanos que nunca deja de nombrar y agradecerles a ellos. 

¿Cómo vivió Don Vitillo el proceso de realización y qué le pareció el resultado final?

Vitillo fue un entusiasta desde el día uno. Antes de comenzar, charlamos un poco sobre las ideas. Siempre pensábamos la película como nuestra, pero él nos dio toda la libertad, fue abriéndose a todas las propuestas que fueron llevándolo hacia zonas nuevas, como compartir un show de Ciro y Los Persas, filmar un videoclip con Roger Waters o improvisar una baguala con Jimmy Rip. Siempre con esa vitalidad y energía que te hace pensar que es un joven y que solo su traje y algunas poquitas arrugas te recuerdan su edad.  Vitillo es un canto a la vida y, en cada función, es un honor verlo como un Maestro que contempla su vida en la pantalla grande. Cuando el público responde con risa y aplausos, él se sonroja y agradece y se emociona y nos dice que para él éste es el gran cierre de su historia.



¿Qué te parece que aporta el documental al legado de los Hermanos Ábalos?

Este documental es simplemente un fragmento de la historia de Los Hermanos Ábalos. Pero busca repensar su obra, su música. Porque es quizás el único conjunto en el mundo de cinco hermanos que difundió durante 60 años ininterrumpidos, la música nativa de un pueblo sin moverse de su destino. El filme busca llevar a las nuevas generaciones el folclore de los años 40, el inicio de una música moderna, casi contracultural, porque el folclore en esa época, en Buenos Aires, no se conocía como tal. Los Ábalos son expresión de la textura sonora del NOA, recopiladores, creadores y maestros de una historia que será siempre recordada con alegría porque la música nos hermana, nos acerca y borra fronteras.

¿Dónde puede ver el público el documental?

El documental comenzó una gira nacional para festejar los 96 años de Vitillo, con funciones en Santiago del Estero, Tucumán, La Rioja, Jujuy, Salta, San Juan, Unquillo y varias otras ciudades del país. Y ahora está llegando a Buenos Aires. El documental puede verse en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), los sábados de junio a las 18 hs. (entrada $60 con descuento para estudiantes y jubilados $30). Además, en la Sala Gaumont Espacio INCAA (Rivadavia 1635) puede verse todos los días en las funciones de las 13.30hs y las 19.40hs (entrada $30 con descuento para estudiantes y jubilados $10). Los invitamos a entrar en la página de FB abalosvitillo, donde está disponible toda la información.