Entrevistas

Jorge Isaías: "Mi infancia en un pequeño pueblo del sur de la provincia de Santa Fe fue fundamental en mi poesía"

Nació en 1946 en la localidad de Los Quirquinchos, en el sur de la Provincia de Santa Fe. Actualmente vive en la ciudad de Rosario, donde reside desde 1964. Desde 1990 colabora en la sección Contratapa del diario Rosario/12. En 2017 ganó el premio Dámaso Alonso de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid.

Entrevista de Samuel Bossini, para El Faro


¿Qué ambiente poético había en la provincia en sus comienzos?

En realidad era un ambiente bastante tranquilo. Sabíamos muy poco de lo que pasaba en Santa Fe capital, que recién conocí años después. Allí estaba Hugo Gola, Saer ya estaba en Francia, Pedroni había fallecido y en Rosario estaban Padeletti, Lelpi y Sevlever, todos con un solo libro publicado. Oliva no había publicado ninguno. Pero era gente muy formada. Cuando salí de la colimba empecé a trabajar en la librería de Sevlever, quien me enseñó todo. El oficio y los grandes autores. Por él conocí a Juan L. Ortiz, a Vallejo, la gente de Poesía Buenos Aires, entre otros.

¿Cuánta influencia tuvo su infancia y la ciudad en su poesía?

Creo con Pavese que las primeras veces son las que producen el mito. Mi infancia en un pequeño pueblo del sur de mi provincia fue fundamental en mi poesía. Aunque nunca viví en el campo, el origen de mi familia es el de los inmigrantes, casi todos analfabetos, arrendatarios pobres, explotados. Yo conocí por mis parientes lo que fue esa vida sacrificada. Eso permanece sobre todo en mi Crónica Gringa que ya tiene 6 ediciones. La ciudad, a la que llegué a los 17 años para estudiar… y, aparece poco en mi poesía.

¿Qué fue para usted y qué mirada tiene con el tiempo del Lagrimal Trifulca y La Cachimba?

Ese tiempo fue de comunión, un tiempo de compartir, un tiempo de sueños, un tiempo de amor. Con Guillermo Colussi y Alejandro Pidello fundamos La Cachimba en 1971. El Lagrimal hacía dos años que estaba, comandado por los Gandolfo y estaban Diz, Danna y Wolpin. Hicimos muchas cosas juntos, editamos libros, nos pasábamos los textos que conseguíamos. Los libreros nos ayudaron mucho y la ciudad nos reconoció pronto.

Tiene más de 40 libros publicados ¿Qué criterio utilizó para organizar los tomos que los reúnen?

Sí, creo que son demasiados. El criterio fue siempre el mismo, tienen que tener un tono propio, como un aire de familia. Pedroni decía: "las perlas, juntas".

¿Qué autores lo han influenciado en los comienzos?

Neruda, seguramente, luego Vallejo y más tarde Pedroni.

En un texto introductorio de Crónica Gringa, usted dice: hay libros que van haciendo su propio camino ¿Qué camino siente que van recorriendo sus libros?


Crónica Gringa es tal vez mi libro que más quiero, y es un libro aluvional, muy al estilo Whitman, en el sentido que en todas las ediciones le agrego poemas. No hay dos ediciones iguales. Mis lectores lo aceptaron rápido. El resto de los libros hacen un camino más lento, pero a juzgar por algunas reediciones son aceptados.

¿Qué le dejó su experiencia de librero?

Fue un hermoso trabajo. Tuve oportunidad de conocer grandes poetas que llegaban a mi librería, lectores inteligentes y estar entre libros es maravilloso. Y hablar con gente inteligente. Lamentablemente los avatares económicos de este país no lo permitieron y me dediqué a mi otro oficio, el de docente. Y aprendí mucho de mis alumnos. Compartir con ellos grandes autores es una buena manera de no envejecer.

¿Existe la Crítica?

Los comentarios que se han escritos a mis libros han sido siempre muy generosos. No quiere decir que exista una crítica, que hoy se reduce a la académica.

¿Cómo es su propio proceso a la hora de escribir?

Depende. Si es poesía suele ser visceral, como es la poesía. Escribo cuando una frase me vence. Si son las crónicas que publico regularmente en Rosario/12 tienen un tratamiento distinto. Cuento una historia como si no la supiera del todo, pero estar seguro que no escribiré todo lo que sé. De esas Crónicas que pueden abarcar los recuerdos o los homenajes a otros poetas han salido libros. Casi la mitad de ellos salen de estas colaboraciones.

¿Qué considera que es más importante en la poesía? 

Encontrar una voz propia y ser fiel a ella.

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

Pasé de cierta experimentación inicial, a algo más narrativo y en la última época busco un lenguaje más despojado.

¿Qué poetas jóvenes son de tu interés en tu provincia?

De los que conozco, de lo que me llega al menos: Mariana Vacs y Diego Colomba.