Entrevistas

Néstor Gómez: “No puedo decir que soy folklorista, ni que soy jazzista; soy un músico argentino”

Músico, compositor y docente, Néstor Gómez es una de las figuras de la escena platense más reconocidas por sus colegas. Con múltiples proyectos en marcha, entre ellos Cuartoelemento (la banda que integra Rubén “Mono” Izarrualde, Matías González y Horacio López), busca romper con las etiquetas de los géneros y se planta como un “músico argentino” que incursiona en diferentes ritmos, con la música como un constante aprendizaje. La importancia del sonido propio, la docencia como motor, la gestualidad como impronta, su Argenta Big Band y la influencia del Chango Farías Gómez, en esta entrevista para El Faro.


Por el Equipo de la Subsecretaría de Promoción Sociocultural del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires

¿Cómo estás en este contexto de aislamiento y cómo están tus proyectos?

Bueno, yo verdaderamente me siento bastante bien. En el caso de mi familia, somos bastante de estar y trabajar en casa, desde antes de la pandemia. De hecho yo ya venía dando clases online desde hace muchos años; ahora tuve que pasar todas las clases de las escuelas públicas donde trabajo y las particulares a la modalidad online, pero en verdad tantísimo no cambio mi vida, yo sigo trabajando. Lo que sí cambia tal vez es la exposición del trabajo que uno hace al no poder tocar en vivo, al no estar en actividad de grabación y eso. Tengo una serie de cosas en las que estoy trabajando pero en preparación para cuando llegue el momento en que puedan mostrarse. Pero, en cuanto al ánimo, la verdad es que yo no me siento mal, siento que sigo en actividad, me las ingenié para seguir en actividad, enfoqué mis energías más que nada hacia la docencia. Es algo que a mí me gusta mucho, para lo cual tengo mucha vocación. La energía que yo usaba para por ahí pensar en tocar en vivo y en la actividad más de músico profesional, estoy canalizándola más hacia la docencia en estos momentos, hasta que termine la cuarentena.

Has manifestado que si tenías que elegir entre tocar en vivo y la docencia elegías la docencia, ¿por qué?

En cuanto a la espiritualidad del hecho artístico, la docencia es abrirle a otro ser la posibilidad de expresarse, mientras que en un escenario el artista expone su asunto y recibe la admiración, el aplauso del público... y la verdad es que el público quisiera estar ahí arriba expresándose, porque todo el que le gusta la musica quisiera hacer música también. Entonces en la docencia encuentro una cuestión más directa de abrir una puerta para que todo el que tenga inquietud pueda expresarse; a mí me resulta más gratificante eso que "la vida de artista", pero siempre fue así, desde que fui muy joven tengo esa forma de pesar y de sentir.


También le diste mucha importancia a los docentes y referentes que te enseñaron a vos. ¿Cuáles fueron justamente tus maestros por llamarlo de alguna forma? 

Sí, en verdad que todo esto que estoy contando es porque con los maestros que tuve siempre recibí los conocimientos de esa manera, gente que enseña sin egoísmo, es decir, entregando todo lo que tiene para que otros puedan hacer uso de esos conocimientos. Mis maestros fueron Lucio Pérez, profesor de guitarra de Alejandro Korn, acá en La Plata Héctor Perutto, Claudio Morrone, en la Facultad Bellas Artes María Isabel Siewers y en forma particular de guitarra jazz Narciso Saul, Ricardo Pelican, Ricardo Lew y Oscar López Ruiz, esos fueron mis maestros de guitarra.

Alguien que influyó mucho más allá de la docencia en tu formación es el Chango Farías Gómez...

Si, claro, pero es diferente porque con el Chango se dio una relación de trabajar juntos a partir de que nos conocimos; yo venía estudiando su música desde que tenía 20 años más o menos, cuando tomé contacto con la música del Chango y a partir de ese momento siempre fui muy estudioso de su manera, de su enfoque sobre la música argentina. Así que cuando nos conocimos empezamos a trabajar juntos, fue como si nos hubiéramos conocido de hacía muchos años antes, como si hubiéramos tocado juntos desde muchos años antes.

En el escenario, con Cuartoelemento, una de sus bases centrales es la improvisación. ¿Cómo llegaron a esto?

Con Cuartoelemento se dio una cosa muy particular que es que desde el inicio del grupo nosotros nunca nos juntamos a ensayar. Nos juntamos a tocar directamente temas que conocemos todos y como lo hacen los músicos de jazz (en general lo que se llama Jam Session es una sesión donde los músicos tocan temas que todos conocen y no hay un ensayo previo). Con Cuartoelemento se dio esa dinámica muy naturalmente y a partir de una química que hay entre nosotros, que genera una confianza particular que hace que todos tengamos una gran soltura arriba del escenario, que no estemos preocupados por otra cosa que no sea divertirnos con la música; se produce esa cosa entre los cuatro. Pero cabe destacar que, en mi caso particular, no se daba casi nunca. Es difícil de encontrar esa química, en donde como que el plano psicológico queda relegado y cuando empieza a sonar la música como que nos sintonizamos en otro lugar y bueno eso está buenísimo, la verdad que por eso seguimos tocando juntos, hace ya 18 años casi.

¿Cuál es la clave a la hora de improvisar?

En general lo que uno hace cuando improvisa son variaciones sobre un tema y para eso hay que conocer mucho el tema, porque es como si vos le explicaras a alguien algo con tus palabras, entonces necesitas dos cosas: conocer lo que vas a explicar en profundidad  y tener un buen manejo del lenguaje. La música también es como un lenguaje hablado; tiene otra naturaleza pero es un lenguaje también. Entonces son dos elementos que necesitas: uno es conocer en profundidad lo que vas a expresar, lo que vas a comunicar, y dos tener un buen manejo del lenguaje para elegir las palabras justas para que el que está escuchando entienda eso que querés explicarle o contarle.

En esto de improvisar en grupo seguramente tiene mucho que ver la química y la comunicación entre ustedes también...

Sí, claro, tiene mucho que ver eso en el nivel de despojo que pueda tener cada uno. Para mí, de los contenidos psicológicos -en donde entran los celos, la competencia, la envidia, una serie de cosas que también existen en la música- eso queda relegado a un segundo plano y se produce esa cosa como mágica de circulación. Y hay otras ocasiones en donde, por más buenos que sean los músicos y todo, no sucede. Obviamente que los resultados, si los músicos son buenos, siempre son buenos, pero yo digo que la diferencia es entre una suma y una multiplicación: cuando hay mucha química es como que se multiplica la historia de la circulación de la energía y cuando eso no está bueno, es una suma. O sea, es decir, si vos juntas a dos jugadores profesionales de futbol, de primera división que nunca hayan jugado juntos, el resultado va a ser bueno, los dos son profesionales también, pero hay ocasiones en las que esa circulación se multiplica en lugar de sumar.

Por las características propias que tiene la banda, con Cuartoelemento han quedado relegados de festivales de jazz o de folclore por no “calificar” estrictamente en estos géneros. ¿Ustedes reniegan con las etiquetas que se ponen en la música?

Sí, totalmente. El Chango también. Él decía que no le gustaba que le digan folclorista; decía que no era folclorista. Él es músico, somos músicos. Yo vengo de una familia de gente de la Provincia de Santiago del Estero, una familia de mucha tradición con la música de raíz folclórica pero además de esa influencia familiar que tuve, tambien crecí escuchando a Spinetta, Charly García, los Rolling Stone, Charlie Parker. Todo eso que escuché, además de la influencia de mi familia, forma parte de mi ser músico. Entonces no puedo decir que soy folclorista, ni que soy jazzista, ni que soy nada, soy un músico argentino.

¿De qué trata Argenta Big Bang?

Argenta Big Bang es un proyecto que nació como con un objetivo de estudiar más que nada, desde mi lado. Yo hice una convocatoria por Facebook porque tenía ganas de probar algunas cosas que estaba escribiendo, para ese orgánico, para el orgánico de Big Bang, que es una formación que se utiliza generalmente para tocar jazz. Estaba escribiendo algunas músicas como la continuación del trabajo que veníamos haciendo con Chango hasta que él falleció, entonces hice una convocatoria por Facebook y se contactaron conmigo algunos músicos y empezamos a juntarnos a ensayar. Pero yo nunca había escrito música para ese orgánico, y nunca había tenido ese rol de dirigir únicamente sin tocar, tampoco tengo formación al respecto de eso. Por lo tanto para mí era una cuestión absolutamente experimental, pero mi hijo Uriel, que es un trabajador de la cultura, que trabaja en producción y eso, se copó con la idea y empezó a ayudarme. Terminó siendo un grupo que tocó en vivo, o sea, no era su objetivo inicial, pero terminó siendo ese y la verdad es que fue una re linda experiencia. De hecho ahora vamos a sacar, en pocos días, un video que grabamos en cuarentena, cada uno en su casa, cosa que fue muy difícil de realizar porque te imaginás que son 35 músicos, así que bueno, pronto va a salir ahí por Facebook, por las redes sociales.

¿Cuáles son tus guitarristas preferidos? ¿Qué influencia hay hoy de ellos en tu música?

En general cuando escucho música, escucho a los músicos. No soy tan de decir bueno escucho sólo guitarristas, trato de ser amplio en ese aspecto, pero si me preguntás específicamente por los guitarristas que yo siento que marcaron influencia en mi vida son Atahualpa Yupanqui, el Django Reinhardt, Roberto Grela, Jim Hall, Juan Falú y Biréli Lagrène, un guitarrista francés.

Te has referido en más de una oportunidad a incorporar la gestualidad de los músicos. ¿A qué te referís con esto?

Me refiero a que en general ese aspecto gestual de toda forma de arte está más allá de los elementos técnicos. Yo te podría decir que un elemento básico de la música en general es una escala mayor, pero hay un millón de maneras distintas de utilizar ese elemento para hacer música, en eso radica la gestualidad, es decir, cómo lo procesa cada músico y cómo lo expresa cada músico. Esa gestualidad la encontras en muchas cosas de la música, en la articulación, en la forma de producir el sonido, es decir vos le das la misma guitarra a 100 guitarristas distintos y va a parecer que son 100 guitarras distintas, sin embargo es la misma guitarra. ¿Por qué entonces suena distinto? Bueno, porque cada músico le imprime su gestualidad al sonido, es decir, eso que viaja a través del sonido está implícito en este aspecto que a mí me parece tan importante y que encuentra la manera de producir el sonido con ese contenido, eso es lo que hace que un mismo instrumento pueda sonar totalmente diferente en diferentes manos.

¿Esto tiene que ver con lograr un sonido propio?

Sí, absolutamente sí porque cuando escuchás una nota decis: ah es Miles Davis, ponele, es porque evidentemente además de sus cualidades naturales es un músico que ha trabajado mucho sobre esto, es decir, sobre encontrar su individuación, su propia impronta en el sonido. Los músicos jóvenes les parece que esto que estoy comentando está en qué nota usa o qué acorde usa o qué escala usa y para mí no está en eso, no está en el elemento técnico en sí, si no en este lugar, en la gestualidad, en trabajar sobre el sonido, así sea en una nota sola, es decir, lograr que en ese sonido viajen tus contenidos. Ese es un trabajo de toda la vida, no se termina nunca.

¿Qué significa ser un buen músico? ¿De qué manera inciden diferentes aspectos en tu formación? 

El arte es un hecho 100% subjetivo, entonces hay ciertos músicos que a mí pueden resultarme excelentes y tal vez a otra persona puede resultarle un ruido rarísimo lo que hacen. A mí me encanta escuchar Ornette Coleman, pero si se lo muestro a mi vecino que escucha reggaeton o cumbia, que escucha otras músicas, va a parecerle una cosa horrible, no va a entender nada, no va a gustarle. Entonces decir que alguien es buen músico es difícil porque siendo el arte un hecho puramente subjetivo, lo máximo que puede decir un escucha es me gusta o no me gusta y son elecciones. Tanto el que hace música para fabricar una obra de arte tiene que estar todo el tiempo eligiendo, como el que escucha, que elige cuál es la forma de arte que lo conmueve, la que le llega, la que le gusta, en definitiva. Entonces, en mi caso en particular, siempre traté de beber de las fuentes de la música que a mí me gusta. Vuelvo a repetir, no es la única música que existe en el mundo. Fui seleccionando las fuentes de información para formarme de acuerdo a la música que a mí me gusta escuchar y por ende la música que yo quería tocar. De alguna manera, la música que toco es la sumatoria de todas las que escuché en mi vida.

¿Qué músicos recomendás hoy, tanto de la música popular, como del jazz? ¿Cuáles estás escuchando actualmente y qué te llama la atención?

Desde hace un par de años estoy escuchando mucho a guitarristas de jazz, de una época específica, entre los años 40 y 70, Wes Montgomery, George Benson, esos son los músicos así en cuanto al porcentaje de música que escucho, lo que viene llamándome la atención desde hace un par de años. Y después, de Argentina, hay un abanico tremendo. Si tuviera que recomendar dos o tres propuestas sería muy injusto porque hay tantos músicos acá en Argentina tan buenos, hay tanta creatividad, tanto talento que sería injusto decir tres o cuatro. Pero bueno voy a cometer esa injusticia: Juan Pablo Navarro, Diego Schissi, por ejemplo, son músicos que vienen haciendo un desarrollo tremendo con elementos del tango y con composiciones propias, con músicas propias que tienen elementos de la música argentina. Y después el grupo Don Olimpio por ejemplo es un gran ensamble de tremendos músicos argentinos que lo arregla Andrés Pilar, un gran pianista y arreglador. También Juan Falú, Lilián Saba, y después músicos de jazz hay a montones. Bueno Ricardo Pellican, Ricardo Lew son guitarristas que son muy amigos míos y son gente que yo admiro mucho, suelo escuchar mucho sus trabajos y recomiendo. Y bueno hay un guitarrista que me gusta mucho que se llama Lucio Balduini, que toca un jazz muy moderno de una forma como muy personal y bueno vuelvo a repetirte, estoy siendo muy injusto con cientos de propuestas de músicos argentinos que son tremendos. Sergio Zabala otro gran músico. Después gente que son amigos míos que además tengo, tengo la suerte que sean mis amigos y son unos tremendos, talentosos músicos como bueno, Aca Seca, miles, la verdad que miles.