Entrevistas

Pedro Saborido: “El humor no es la solución pero sí un buen aditivo”

El escritor, guionista y productor Pedro Saborido, una de las personas más importantes del humor argentino, se toma un tiempo para responder y reflexionar a través de una pantalla de Zoom. Humor, fútbol, peronismo, Conurbano y la importancia de trabajar la creatividad, en esta entrevista*.

¿Qué rol ocupa el humor en un contexto como éste?

Supongo que el mismo rol que ocupa siempre en la vida, que es un pequeño acompañamiento, una amortiguación de los problemas y una catarsis de toda la vida llevada desde una lógica, desde una atención, desde una preocupación, desde un comportarse. El humor siempre aparece como un momento de liberación. No es algo esencial pero sí es algo que acompaña y que ayuda. No es una solución pero siempre es un buen aditivo que acompaña, que calma y que a veces enajena o evade. El humor en sí puede ser algo que lo aplicás como para llevar adelante una situación. O para no asumirla también. Es decir, no es que el humor siempre tenga una parte positiva. Las formas en que usas el humor tienen que ver con cómo lo usas, como cualquier cosa que no tiene sentido más allá de su uso. Entonces a veces uno con el humor, puede estar esquivando una situación, no asumiéndola, y alejándose de la solución. Me gustaba usar un ejemplo medio odontológico pero que es potente. El humor como ketorolac, esa cosa que te pones abajo de la lengua para calmar un dolor mientras vas al dentista. Ahora, por ahí te lo ponés y cuando no hay dolor te olvidás de la causa de dolor, te olvidas del síntoma. Muchas veces el humor puede servir para que se te caiga la boca de un día para el otro, en un par de años, por no haber ido al dentista, por esta cosa de estar todo el tiempo evadiéndolo, poniéndole buena onda, poniéndole buen humor a las cosas.

El humor político, en ese caso, en vez de evadir ¿favorecería más a una reflexión, a un pensamiento?

No. Pasa que depende de para qué lado llevas un chiste, si el chiste es para lastimar, si el chiste es para sumar, si el chiste es para acompañar. Esos efectos, depende, vos podes desgastar con un chiste, no podes dar vuelta una situación. 

En tus libros y en tu trabajo como guionista el Conurbano es habitual escenario. ¿Esto fue una decisión o simplemente se fue dando?

No, se fue dando porque son geografías que conozco y porque tienen gracia para mí, transmiten gracia. Vos empezás a hacer las cosas, también, porque en determinado momento te sentís cómodo y porque haces sentir cómodos a otros. Entonces, cuando nombras algo, describís una determinada situación, hay gente que la valora o que le gusta, que siente que a partir de ahí logra una identificación, se siente un poco más cerca de la existencia porque lo nombraste. Entonces lo volvés a hacer porque decís, “che esto le hace bien”. En cambio, a veces siento que la Capital es como un territorio de la nada, pero no porque lo sea, es todo una sensación. Obviamente la persona que vive en el centro tiene eso.

En Peter Capusotto y sus videos ¿cuánto hay de improvisación?

La improvisación está en base a algo que ya se sabe que se va a hacer, un vestuario, una idea. No hay tanta improvisación. Hay una parte obviamente que Diego le suma desde la actuación, o por ahí improvisa alguien del equipo y tira una idea o uno mismo tira una idea de lo que se está haciendo, pero no hay tanta. Lo suficiente como para que le de cierta frescura a lo que estamos haciendo, pero no tanto como para ir a perder el tiempo. A veces la improvisación es bárbara y se hacen cosas lindas, pero sobre la base de alguna parte que está asegurada. 

Es un ciclo que tiene muchas referencias al rock argentino, ¿cuál es la respuesta que han tenido de los músicos?

La mejor porque está hecha con amor, porque es como lo que puede hacer un libro sobre peronismo, está hecho con amor. No es Micky Vainilla que lo hago en contra o muchos personajes como el tipo que nunca viajó pero que le contaron. El personaje a los que vos les marcas cierta distancia, cierta crítica en todo caso. Uno también puede hacer humor sobre lo que ama, sobre lo que quiere. A un racista lo odio, a un roquero lo quiero. Por más que a veces se muestren actitudes medias bobinas, eso está en todos lados, no es exclusivo del rock. Por ahí el rock a veces, como todo lo que hace tiene unos lugares de estridencia superior a otros, de volumen y de impacto.

Hoy las redes sociales tienen mucho peso tanto en la producción como en la difusión de contenido ¿Qué diferencias hay, qué limitaciones puede traer o qué ventajas trajo?

No veo ventajas ni desventajas sino simplemente una amplitud de posibilidades de difusión y obviamente, lo que se va a difundir en la mayoría de los casos es lo que no te gusta a vos, pero también las podes utilizar para difundir lo que te gusta a vos. Digamos, el territorio que nosotros vemos de las redes siempre lo asociamos a lo banal, a lo frívolo, intrascendente, a lo superficial...

Al meme…

Al meme. Eso es real. Antes eran los chistes de Jaimito, ahora son memes. Son formas que se van compartiendo o reemplazando entre sí. No quiero caer en la queja porque no me puedo quejar de algo que existe. En todo caso me puedo ocupar. No me voy a quejar de los celulares, ya están, qué voy a hacer, es como quejarme de la lluvia o quejarme de que en junio hace frío, hay que asumirlas y utilizarlas y aprenderlas. Si las aprendes, las usas si no las aprendes, las usa el otro, así de simple. Hay algo que siempre parece como un rechazo a lo tecnológico, a lo moderno, a que las cosas cambian, a que las costumbres vuelan, a que no podemos conservar el mundo tal cual era, pero no podes quejarte, es decir: me voy a quejar; “tienen los medios de comunicación”, sí los tienen, tienen los medios. “Con los medios de comunicación llegan a la gente”, sí, que se yo, también tienen las armas, tienen la plata, tienen los edificios, tienen los empleados, tienen, tienen, es la realidad. Me molesta muchísimo, me indigna muchísimo, me envenena muchísimo, llega un momento en que decís: “bueno, listo, ¿ahora qué hago frente a eso?”. También podes formar parte de ser una especie de viejos de Los Muppets y quedarte todo el tiempo quejándose de que la realidad es como es. Es una opción, no está mal, vos agarras y te quejas todo el tiempo y decís: “antes era y antes”. Siempre antes, y antes no había redes, antes no había teléfono, antes no había wifi, antes no había Netflix, siempre antes. Y antes había otra pelotudez con que la gente se ponía pelotuda, si querés, o nos ponían. Nos empelotudizabamos un rato.

Contanos de este concepto con el que vos trabajas en los talleres que es la “desmitificación de la creatividad”.

Hay algo que a mí me gusta en los talleres, o en eso se basan los talleres que generalmente hago, que es la idea de deshacer el pensamiento mágico acerca de determinadas aptitudes o talentos, lo cual no quiero decir que niegue que existen talentos naturales o gente que se capacita, pero el talento también tiene una parte que es la disciplina. ¿Qué quiere decir? Es ponerse a hacer algo y tratar de hacerlo bien y a mucha gente no le sale naturalmente hacer algo: a cocinar; o a arreglar molares; o a meter goles; o tejer bufandas; o escribir cuentos, porque no tiene un talento natural. Algunos lo tienen, les es más fácil y otros simplemente porque han sido aplicados y han deseado mucho hacer eso bien. Es parte del deseo. La disciplina tiene que ver con el deseo; el deseo de hacer algo bien, el deseo de vivir de algo, el deseo de trascender, el deseo de hacer algo que le guste a otro. Si yo el día de mañana decidí regalarles a ustedes dos pulóveres peruanos, bien bolcheviques, para que puedan lucir en reuniones de centros culturales, entonces yo me pongo a estudiar cómo es un pulóver peruano y me pongo a aprender cómo es el tejido y  a ver el tipo de dibujo que tiene, porque a ustedes le gustan los pulóveres peruanos. Entonces ahí aparece a veces ese problema con respecto a lo artístico, que puede ser una discusión muy larga, en quién puede practicar alguna disciplina artística o no. Creo que la puede hacer cualquiera, con mayor o menor éxito, con mayor o menor resultado, pero nadie puede negar la satisfacción de quien lo hace. Si vos mañana me traes un dibujo y la pasaste bien haciendo ese dibujo no tiene por qué gustarme a mí. No hay una objetividad absoluta en el arte. Hay cosas que son muy buenas y complejas, hay cosas objetivas: una foto fuera de foco es objetiva o una guitarra desafinada es algo objetivo, un cuento con faltas de ortografía o mal escrito también lo es. Alguien lo puede hacer a propósito, bueno en ese caso también es una decisión hacer algo que objetivamente esté mal. Después, si esa canción te gusta o no ya es otra cuestión. La idea de que mucha gente no puede hacer o dedicarse a algo, sentirse que no es creativa, me parece, si querés, antidemocrática o antipopular, porque le negás a mucha gente la posibilidad de que pueda hacer algo. Lo podrá hacer mejor o peor que otro, nadie lo niega pero la idea de que alguien se vea a sí mismo como incapaz de hacer determinadas cosas, o negarlo, o reprimir en el deseo de hacer determinadas cosas, termina siendo un aporte a la infelicidad de cada persona, a la insatisfacción, a otra frustración más. ¿Quién anda necesitando frustraciones?

¿Cómo se vuelca todo esto en tus talleres?

Yo lo que hago- más allá de que trabajo un poquito en base al origen de una idea, a la escritura o la expresión- es alentar a la posibilidad de sentirse creativo como una disciplina o como una actitud. La creatividad se practica también, no es que la tenés o no la tenés. Si nosotros nos ponemos a sacar ideas ahora, para lo que sea, para hacer notas para una revista, y le dedicamos una hora o dos horas por día, nos van a salir mejores notas, mejores ideas que si un día, porque se viene el cierre del número encima tenemos 8 minutos para sacar notas. La práctica mejora cada cosa que hagamos. Eso lo vemos en cualquier aspecto de la vida, a veces la repetición, la intensidad con que uno hace algunas cosas puede llevar a una automatización y una pérdida de frescura, de espontaneidad de lo que se hace, de originalidad con respecto a uno mismo porque uno empieza automáticamente a repetir formas. Pero insisto, desde el punto de vista de lo que es el hecho creativo, cualquiera puede ser creativo y cualquiera puede fomentar, cultivar un talento, cualquiera lo puede hacer. Esa idea de inspiración mágica es hermosa y puede haber algo, yo no niego que exista, pero también insisto en decir que hay momentos que no podes esperar una inspiración, que la inspiración la tenés que ir a buscar y que tenés que hacer algo más allá de que se te ocurra o no, porque estás en un medio, como en mi caso la televisión o tengo que terminar un libro, entonces tengo que ir a esa tarea que me encomendé a mí mismo: ir a buscar, ir a cerrarla. Ahí es donde el oficio va en ayuda del juego, todo es juego y oficio. Ahora si no te pones a jugar no va a pasar nada. Aún mirando las cosas con oficio, si vos no pones algo de juego, si no te pones a pensar posibilidades... ¿Qué quiere decir jugar? Lo que hacen los chicos y las chicas con los sujetos: imaginan, dan vuelta, miran. No están esperando un resultado del juego, el juego en sí mismo es el juego. Después tiene un resultado aparte porque la pase bien, o porque si es un juego de competencia gané, o si es un juego puramente recreativo tiene un final que es un dibujo, o simplemente un buen momento, lo cual no quiere decir meramente.

¿Cómo vinculas la cuarentena y el proceso de ser creativo?

Trato de escribir, hacer cosas para las redes, trato de ayudar a algunos, hago charlas, mantengo este contacto cotidiano con la gente, trato de hacerle favores a los amigos en lo que puedo ayudar. No me estoy enloqueciendo. Más o menos lo que voy ganando voy zafando bien y nada, esperaré. Si esto se prolonga se va a convertir en un problema, pero por ahora la llevo bien, trato de ver, de encontrar, como dijo Durán Barba, “te podes volver loco” pero pensás un rato y ahí decís me quedo. Está muy bien lo que dijo Durán Barba, habló a favor de cómo cuidarse en la pandemia. Yo lo usaría, estúpido no es, mejor tenerlo a favor.

¿Llevaste tus talleres por la Provincia de Buenos Aires?

Los talleres los hice mucho en la provincia de Buenos Aires, no tanto como hubiera querido, sinceramente. Los he hecho en Bahía Blanca, los he hecho en Tandil, en Azul, no más de esos tres lugares. Mar del Plata estaba por ir a hacerlo. Los hice en La Plata, pero mi idea un poco es... Porque a mí lo que me gusta de la provincia de Buenos Aires son las rutas, el verde que tiene el campo y la distancia, es una distancia muy amable, en 4 o 5 horas estás. Es lindo ir en micro o ir en auto. Iba a hacerlo en Pehuajó y no lo hicimos al final. Lo hice sobre todo en esos lugares. A mí me falta más recorrer la provincia. Sobre todo porque que uno tiene el entramado. Hacia el norte me fui mil veces, a Rosario, y la verdad que nunca hice San Pedro, nunca hice la Ruta N° 9, nunca me mandé para el oeste, para el lado de Lincoln y Junín para hacer el taller. Hay ganas todavía de moverlo. Con esto que también tiene con que mi identificación es más fuerte con el Conurbano, porque soy un tipo del Conurbano. Pero la provincia es tan grande tiene distintas identidades, una identidad atlántica, una en el centro, una en el norte, otra en el sur hacia Bahía Blanca... el Conurbano es otra identidad y es interesante cruzar todas esas identidades, integrarlas.

¿Podés decidir en qué canal trabajar? 

No, bueno, no puedo decidir. Mi capacidad de decisión es muy leve, pero también quiero ser libre de no tener que hacer lo que no quiero y a mi edad se hace difícil, hay una energía existencial disponible, que se yo. A mí a esta altura de mi vida me gusta trabajar con gente que me caiga bien.

Sos muy armador de equipo.

Claro, me gusta trabajar con mi equipo. Me gusta trabajar con Diego (Capusotto), con Mex Urtizberea, con Coco Silly, con Daniel Araoz, con Miguel Rep, con Daniel Santoro, con Pepe Rosemblant… Con gente que quiero y que admiro. Tengo mucho más disfrute haciendo un taller para un Municipio y que me tiren unos pesos que salir corriendo a escribir para alguien que no me interesa. Me expresa más, me siento más expresado y más en contacto, lo considero hasta artísticamente mucho más pleno ¿se entiende a lo que voy? Me contactan políticamente y a veces un trabajo político me nutre para escribir, me relaciono con gente que se parece más a mí. No quiere decir que estés en la televisión y te parezcas a todos los que estén en televisión. Yo no me siento identificado con la gente que trabaja en la tele para nada, no me siento un tipo: “bueno, sos un animal de televisión”, para nada. Por ahí me gusta más la radio.

Sos un ganador de Martín Fierros…

Sí, pero eso no hace que me la pase haciendo televisión. Puedo hacer televisión, puedo escribir un libro, puedo dar un taller, puedo dar una charla de política, puedo hacer una charla con Rep en un centro cultural, puedo hacer un programa de radio, puedo hacer de todo. No necesariamente tengo que hacer televisión, de eso me siento contento, de que lo puedo construir así, de qué puedo contactar con un montón de gente y desmitificar también esa cosa de la televisión. Me hubiera gustado que a mí también me pase que la gente se acerque a donde estás, me gusta viajar al interior, me gusta ir sobre todo al sur, hacer charlas en el sur, hacer cursos, ¿Puedo ganar menos guita? Si, voy a ganar muchísima menos guita, muchísima menos. Pero no es que desprecio la plata ni que no me importa nada.

¿Qué extrañas de la vida fuera de la cuarentena?

Tengo ganas de salir a andar por la ruta, de verdad, es eso. Extraño obviamente verme con amigos, extraño verme con familias -pero bueno por suerte estoy con mis hijos, estoy con mi compañera- pero si hay algo que extraño, ahora que si me lo preguntás, todo este tema que charlamos recién me hizo venir la cuestión encima y es eso, tengo ganas de salir a la ruta de nuevo.  Una cosa que hacía cada 15 días, o dos o tres días de 10 estaba afuera. Después extraño, cuando estoy afuera ya a las tres noches ya me quiero volver, pero me gusta salir y respirar otra cosa, cuando digo respirar digo el aire y digo también lo cultural, la gente, las formas, las comidas  y de nuevo, la ruta que es algo hermoso para recorrer.


*Entrevista realizada por el Equipo de la Subsecretaría de Promoción Sociocultural del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires.