Álvaro Sebastián Cormenzana

Álvaro Sebastián Cormenzana

22 de febrero de 1954 - 7 de octubre de 2018

Biografía

Nacido en Buenos Aires el 22 de febrero de 1954, vivió su niñez en Jujuy y desplegó gran parte de su vida literaria y artística en San Miguel de Tucumán, con periodos más o menos prolongados de estancia en distintas localidades de la Provincia de Jujuy. Su primer libro “Los Poemas del Jigante” recibió el Premio “Ricardo Jaimes Freyre” otorgado en Tucumán en el año 1977 y el jurado, que estuvo compuesto por los poetas Raúl Gustavo Aguirre, Olga Orozco y Roberto Juarroz, recomendó al Ejecutivo Provincial su publicación, lo que fue rechazado por el gobierno militar de entonces. Siendo desestimada su edición por el régimen del general Bussi, circuló clandestinamente en aquella época. Fue también finalista con mención en el Concurso de Cuentos Revista Hispanoamérica de 1978 con un jurado conformado por Mario Vargas Llosa, Augusto Roa Bastos y Julio Cortázar. 

Publicó “Algo por el estilo” que, junto con “Los Poemas del Jigante”, fueron reeditados con los auspicios del Ente de Cultura de Tucumán y del Ministerio de Cultura de Jujuy. Tiene una novela inédita: “El atril”. 

A la par de su actividad literaria, Cormenzana fue músico y formó parte, entre otras, de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) como violinista.

Falleció el 7 de octubre de 2018 en San Miguel de Tucumán.

Los poemas del jigante

(selección)

                                                                         Su cielo cabe en una lágrima.

                                                                                                  Olga Orozco

Alucinada,

vagas en ti misma;

y, extasiados,

cuatro niños

se adormecen a tus pies.

Es que,

los golpes que das contra tu cuerpo

cuando el dolor llega a su colmo,

semejan el rumor dulce

de una fuente lejana.



IV. LA MÚSICA Y EL AIRE


Yo no quiero besarla

sólo respirar su canto

PABLO BACA

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Violín que suena.

Paraíso del árbol

que sueña

su copa

llena de pájaros.

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La música

es la forma perfecta

para la dicha

del aire.

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La palabra es un huevo

con yema de son

y clara de sentido,

y que al romper la cáscara

para dejar su nido

despierta con su vuelo

toda la música

y todos los sentidos.

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Bailas

y

en tu cuerpo

la música

se mira

en el espejo.

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Tocando el violín

con los pies

en medio del río,

lograba que el agua

recobrara su memoria.

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Variazione

Tocando el violín

en la fuente seca

de su infancia,

tuvo sed de mirarse

en el agua muerta

del espejo

y nunca pudo escapar

de su memoria.

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Sin música

sería invisible

el mundo.

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Algo por el estilo

(selección)

Llega el otoño


Llega el otoño.

Caen

las viejas hojas

del sauce

y

se llena de peces

el aire.

(Selección de poemas)

Ventura es cima.

Jorge Guillén

Cegados.

No sin luz,

sólo cegados.

En palpar incesante

se suman nuestras manos.

Regresamos sin retroceder.

El sésamo del presente

cede su clave

y desplaza el tiempo de su seno.

Una vez allí,

meramente habitamos.


No creas que es poco.



Cantando en la yema de los dedos.

Enrique Molina


El lugar de la magia

es tu cuerpo en calma.

Sólo allí

la claridad

se reconoce por el tacto.


Con ella y con mi sombra seremos tres...

ahora cada cual va por su lado.

Li Po


Ebrio en la luz de tu cuerpo

nunca sé qué es lo cierto:

el modo que tienes

para salir de ti misma

o la risa de la sombre

que huye de mí

despavorida


Y nadie conoce la cantidad de amor

contenida en mis aspiraciones hacia lo bello.

Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont


No sé cómo no pudo el Dolor...

Tu cuerpo es pura memoria

del origen:

               aún ciega y sin tacto,

bajo el agua

reconoces las flores por su aroma.


Y un odio por lo estéril.

Francisco Madariaga


Donde cesa el horizonte

recién supe

que

acercarme a ti

era reunirme conmigo




Donde la memoria más pura hace el olvido.

Luis Cernuda


Dices rosa y enseguida

se deshoja.

Dices pájaro

y ya tu voz te mira

cantando,

posada en la rama más allá

de su vértigo.

Tu cuerpo es el lugar

donde pronuncio lo sagrado.




Silenciosa, remota, reproche mismo.

James Joyce


Desde que me bebí sus ojos

todas las noches

la siento llorar,

distante como la sombra roja

de la manzana del sueño.

Su llanto me moja entero.



Todo lo doy a cambio del deseo.

Julio Cortázar


Juntos,

sin saberlo,

éramos la sed y el deseo.

Algún temor al éxtasis

cayó al agua

y alteró la calma del espejo.

Regresamos a nosotros

en el agua sedienta que bebimos.


Narciso


Eres un fantasma.

Lo sé cuando te hablo.

Porque

el eco de mis voces

regresa a mí

intacto.

Ni el amor que me tienes

lo modifica.

Por eso

a veces

sólo por piedad,

te miro tanto.



En tu cuerpo habita mi sosiego.
Arturo Alvarez Sosa


Narciso II

Tienes alma de agua quieta.

Y yo,

insomne,

sólo persigo la imagen

que en ella se refleja.

No temas.

Podría hacerte daño.



Yo habitaré mi nombre.

Saint John Perse


Ahora...

no habrá peor pena.

Eres el cadáver que flota en mi sangre

para siempre.

Descubrí

que mi sed

no era tan mía.

Y por eso el odio.



Una pasión vacante

tal vez ella nos salve.

Roberto Juarroz


Nos habíamos amado

tan furiosamente aquella vez...

Hasta los ángeles rehusaron

seguir a nuestro lado.

Al despertar

tuvimos tanto hambre y tanta,

tanta sed,

que nos tragamos

sin querer

eso lluvioso que soñamos.

Pero

no te preocupes,

que

al parecer

nadie se ha dado cuenta todavía.

No me quedaré a ocupar

el lugar que tu voz

inventa cuando hablas.

Iré a tu lado,

a que mi mano

acaricie tu lengua

mientras cantes.


Nos ponemos luces en el cuerpo

y caminamos bajo el agua.

Mario Romero


Es áspero tu cuerpo.

Ya las manos de mi tacto

no son mías

y

te quedas

sintiendo mi caricia

en otro cuerpo.

No preguntes dónde estamos.


Desde las ventanas de un colegio

un grupo de niñas goza

chistando a los hombres

que pasan por la vereda.

Las monjas del internado

olvidan el calor de la siesta

diciendo sus oraciones

y

con la biblia entre sus piernas,

toleran

la diversión de sus pupilas.

Más expertos que Ulises,

los hombres que pasan

no hacen caso del juego de las niñas.

Más necios que Ulises,

los hombres que pasan

nunca aprenderán a distinguir

el canto de las sirenas.

De las aves que vuelan - Maimará

Expojuy 2018

15 de octubre de 2018 (un homenaje a pocos días de su fallecimiento)

De las aves que vuelan

Tocando un blues junto a Camila Pláate (2016)

LA LUPA MÁGICA DE LA PALABRA #71, por Alejandro Gil, por Radio Caput, Álvaro Cormenzana

12 de octubre de 2018 (homenaje)